El cierre de negocios formales se ha intensificado en Baja California durante los últimos meses, principalmente entre micro y pequeñas empresas, situación que ha generado preocupación en el sector productivo por su impacto en el empleo y la economía local.
Representantes empresariales han señalado que cada mes cientos de establecimientos dejan de operar, lo que refleja un entorno complicado para el comercio y los servicios.
Entre los factores que influyen en esta tendencia se encuentran el aumento de costos operativos, cargas administrativas, inseguridad y una elevada presión fiscal que dificulta la permanencia de los negocios.
Uno de los principales señalamientos del sector empresarial es el Impuesto Sobre la Nómina, cuya tasa actual consideran poco competitiva frente a otras entidades del país.
Organismos empresariales han planteado la necesidad de reducir este gravamen como una medida para aliviar la carga financiera de las empresas y evitar más cierres.
Los cierres no solo afectan a los propietarios, sino también a trabajadores que pierden su fuente de empleo, lo que podría derivar en un crecimiento de la informalidad y una menor recaudación a largo plazo.
Líderes empresariales advierten que, de mantenerse esta tendencia, la economía estatal podría enfrentar mayores dificultades para atraer inversión y generar nuevos puestos de trabajo.
Ante este panorama, el sector productivo ha hecho un llamado a las autoridades estatales y legisladores para revisar las políticas fiscales y generar condiciones que permitan la supervivencia y recuperación de los negocios, especialmente aquellos de menor tamaño que sostienen una parte importante del empleo en la entidad.





