Únete a la campaña para reducir el consumo de alimentos chatarra

Adiós a los chetos

A mí no me gusta la Coca Cola. Me la tomo muy obligado solo si va acompañada de Ron Havana Club, 3 años, con hielo y un chorrito de limón. El problema es que, para tomarse media botella de ron, que es la medida recomendada por los expertos para disfrutar de una borrachera medianamente decente, sin perder la compostura ni terminar abrazando postes en la vía pública, hay que meterse casi un litro del refresco más famoso del mundo. Y he comprobado por vía de la experiencia propia, que los efectos adversos sentidos al día siguiente de la parranda se ven agravados más por el abuso del azúcar que contiene la gaseosa que por el mismo ron.

Es por lo que ahora tengo sobradas razones para preferir el mezcal que vende mi amigo Pepe Cantú, para obtener los mismos resultados de esa euforia artificial y relajación profunda, que produce el alcohol, sin tener que amanecer al día siguiente hincado frente al excusado volviendo el estómago.

Bueno, hecha la debida aclaración, permítanme decirles amigas, amigos, (que por no tener nada mejor que hacer, se ponen a leer mis desvaríos), que me parece muy buena la intención del Dr. Hugo- así le dice Andrés Manuel- de querer desterrar de la dieta de los mexicanos tanta porquería que nos atiborran los fabricantes de comida chatarra y veneno embotellado.

López-Gatell la ha emprendido en serio contra aquellas empresas que han contribuido de forma infame con el deterioro de la salud de millones de mexicanos. Los productos chatarra, frituras de todos tipos, harinas refinadas, dulces, golosinas y hasta alimentos que pasan como saludables como el yogurt y los cereales que se han instalado en la dieta diaria de millones de personas están provocando una epidemia de obesidad, diabetes e hipertensión en nuestro país.

El problema es de lo más grave, 106 000 personas perdieron la vida por diabetes mielitis en el 2017. Se calcula que en nuestro país hay entre 6.5 y 10 millones de diabéticos, en este caso la dieta rica en azúcares y carbohidratos que se consume es la causa principal de este padecimiento. De la mano de los alimentos chatarra que ingerimos, va otra afección de alta letalidad, la hipertensión, la cual es una dolencia crónica degenerativa cardiovascular que registra 7 millones de casos y provoca más de 50 mil muertes al año. Así que haciendo cuentas entre estos dos padecimientos privan de la vida a poco más de 150 000 mexicanos al año.

El costo anual para el país por la atención de estos pacientes en ambas enfermedades fue por más de 6,800 millones de dólares, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición del 2017.

Los embotelladores de aguas azucaradas cargadas de colorantes, saborizantes y otras sustancias dañinas que no son dignas de mencionarse en este espacio, se han lanzado al muro de los lamentos, indignados porque a las porquerías embotelladas que venden las calificó el funcionario de salud federal como veneno.

En esta causa justa, todos los ciudadanos debemos de poner nuestro granito de arena, comenzando por reducir y de preferencia eliminar estos alimentos de nuestra mesa y que en nada benefician a nuestra salud y la de los nuestros.

Especialmente debemos educar a los niños para que rechacen los deliciosos Tostitos, Cheetos, papas fritas, Doritos, Ruffles, gansitos, pingüinos, choco roles, submarinos, y toda la gama exquisita de chuchulucos que son tan sabrosos como perjudiciales, ¡Porque de que tienen buen sabor, ni discutirlo!

Únete a la campaña para reducir el consumo de alimentos chatarra.

El Covid-19, se ha ensañado particularmente con quienes padecen hipertensión, obesidad y diabetes.

Esta es una medida atinada y necesaria promovida desde el gobierno federal para mejorar nuestras vidas.

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